REGENCIA CORPORAL DE LUNA-PLUTÓN: EL HIPOTÁLAMO

El aspecto Luna Plutón, una configuración potente, que, seguramente, tiene (ha tenido y tendrá) enorme incidencia en las vivencias de su portador. Abordar este núcleo, en una consulta o proceso terapéutico, requiere específicas habilidades para sondear en lo velado, compulsivo, obscuro y, probablemente, doloroso, negado y/o desconocido por el consultante.

En mi propia existencia, resisto un aspecto Luna-Plutón en Casa VIII. Estimo que tal núcleo explica apropiadamente emociones y eventos demoledores de los cuales, como el Ave Fénix, he resurgido de las cenizas. Así mismo, aprecio que, este núcleo pulsional e instintivo, me ha otorgado una tenaz motivación para sondear las cavernas del inconsciente.

Mi caso no es una excepción, muchos terapeutas y astrólogos tienen fuertes aspectos Luna-Plutón. Uno de ellos, el gran maestro de los Arquetipos, el Inconsciente Colectivo y la Sombra, el Dr. Carl G. Jung, tenía conjunción Luna-Plutón en Casa III[i]

Desde la perspectiva evolutiva, somos portadores de energías que nos aguijonean para desplegar ignotas potencialidades de percepción, comprensión y experimentación, es decir, a evolucionar.  En el devenir, las energías Luna-Plutón nos impelerán a transmutar primitivas, dolorosas y arraigadas experiencias psíquicas anidadas en las madres que nos antecedieron, y que, por algún enigmático conjuro, se encuentran enraizadas en nuestro inconsciente ancestral.

Por una parte, la posición y los aspectos de Plutón revelan potentes y concentradas energías psíquicas, emocionales y mentales que, en ocasiones, nos arrojarán al averno. Estas energías aludirían a pautas kármicas, “muestra el campo de la experiencia en el que nos encontramos con nuestro viejo yo y nuestros deseos pasados”[ii]

Por la otra, también, la Luna nos referencia al pasado, a una memoria emocional arraigada e instintiva. “La Luna de nacimiento es nuestra energía madre, la energía más familiar para cada uno de nosotros,…”[iii] A modo de síntesis, según el signo, posición y aspectosconfigurará un núcleo de respuesta instintiva que pulsará disponiendo: 1) cómo percibiré a mi madre y entorno familiar 2) cómo me protegeré ante posibles amenazas 3) qué reclamaré para sentirme seguro emocionalmente 4) qué cualidades afectivas tenderé a recrear en los vínculos, 5) qué dones emocionales puedo lograr mediante el control de mis impulsos instintivos”[iv]

Para ahondar en significantes de Plutón y la Luna (cualidades específicas por signos, casas y aspectos, supuestos kármicos, dinámica psicológica y posibles acontecimientos) sugiero la lectura de obras como las de Eugenio Carutti, Leez Greene, Howard Sasportas, Stephen Arroyo, Bil Tierney, Diego Bossio (entre otros), quienes examinan estos tópicos desde diversos ángulos.

En esta oportunidad, puntualmente, me referiré a la correspondencia corporal que le otorgo al aspecto Luna-Plutón.

Regencia corporal de Luna-Plutón

Sostengo que Luna-Plutón rige el  hipotálamo. Observo una correlación lingüística simbólica y  una asombrosa semejanza funcional entre ambos. El término hipotálamo tiene su génesis en el griego (ὑπό [ÿpó], “debajo de”, y θάλαμος [thálamos], “cámara nupcial”, “dormitorio”).

Simbólicamente, la palabra “hipotálamo” nos remite al drama Luna-Plutón, tiene parangón con las sensaciones que experimenta quien está “debajo de la cama nupcial”. Desde esta posición sentirá que puede ser aplastada, forzará su oído, escuchará desconcertantes murmullos, permanecerá invisible para los consortes, sin embargo, ellos y sus imaginarios movimiento concentrarán su atención.

Funcionalmente, el hipotálamo es una glándula que regula emociones, sensaciones y funciones de la cual depende la “economía” del cuerpo y su funcionamiento. “Algunas funciones son netamente reflejos viscerales, y otras comprenden reacciones conductuales y emocionales complejas; sin embargo, todas ellas representan una respuesta particular a un estímulo característico”[v]. Regula la liberación de hormonas que mantienen la temperatura corporal, y organiza conductas, como la alimentación, ingesta de líquidos, apareamiento y agresión. Es el regulador central de las funciones viscerales autónomas y endocrinas.

La configuración Luna-Plutón otorga a su portador un “potente dispositivo psíquico” instintivo, visceral y pulsional que se dispara de manera autónoma cuando registra alguna amenaza a su supervivencia. Su estado de alerta es máximo, olfatea en busca de la mínima señal de potencial peligro, agudiza su oído para detectar imperceptibles movimientos… En pocas palabras: vive al acecho de peligros reales o imaginarios que “podrían aniquilarlo”.

Los atiborrados susurros de este potente aspecto son comparables al drama de “Funes el memorioso”. Quien atrapado en su prodigiosa y detallada memoria, y agobiado por el insomnio,  colige que “su memoria es un vaciadero de basura” que le imposibilitaba pensar. Sin duda, el olvido sería un alivio.

Los saturados murmullos de Luna-Plutón “son un vaciero de basura”, donde moran atávicas sensaciones, no son sólo pensamientos, como en el caso del exhausto Funes. Preste atención, digo “sensaciones”, no deseos, no emociones. En el mito de Capricornio, signo opuesto a Cáncer, Hércules deberá vencer al Cerbero, perro de tres cabezas, donde una aludirá a “los deseos”, otra a “las sensaciones”  y la tercera a “las promesas incumplidas.

Existe un hilo conductor: la reiteración de sensaciones. Es notable, como las sensaciones de abandono, de enojo, de desconexión, de desvalorización, de sometimiento, de generaciones de mujeres que antecedieron, fluyen de modo reiterado y autónomo imposibilitando conectar con sus genuinos deseos. Sólo atávicas sensaciones atosigan el cuerpo emocional, mental y la psiquis de Luna-Plutón.

En suma, he constatado, ampliamente, que esta configuración impulsa primitivas, inconscientes y atávicas emociones -y conductas- que el consultante tiene hondamente arraigados para protegerse de lo que percibe instintivamente como “una amenaza a su supervivencia”, análogo a la función que cumple el hipotálamo en nuestra psico-biología.

Abordar, en un proceso terapéutico o consulta, el sangrante núcleo Luna Plutón, requiere de máxima sensibilidad y sentido de la oportunidad. Tratamos con material altamente voluble: debemos prepararnos. Muchos terapeutas que intenten guiar al consultante portador de una fuerte configuración Luna-Plutón pueden “morir en el intento”.


[i] CARL GUSTAV JUNG nació el 26 de Julio de 1875 a las 19:32:00 en Kesswil (Turgovia), Suiza. Fuente Memorias. 26/07/1875 19:32:00 (LMT), Zona Horaria: UT +00:37:16, Fecha UT: 26/07/1875, Hora UT: 18:54:44

[ii] ARROYO, STHEPHEN, Astrología, Karma y Transformación, p. 111, Editorial Kier, Buenos Aires. (2000)..

[iii] CARUTTI, EUGENIO, Las Lunas, p. 41, Editorial Casa XI, Buenos Aires. (1997)

[iv] LLADA, MARGARITA, El instinto de protección de la madre Luna, www.vidaconciente.com.ar

[v] GANONG, GANONG, BARRET, BARMAN, BOITANO, BROOKS Ganong Fisiología Médica. p. 275. Editorial, Mc Graw-Hill, México. (2010). 

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